No quisiera, a estas alturas, asustar ni devorar a nadie. Pero a veces la vida pide tregua, dulces melancolías, querer saberlo todo. Y otras, muchas otras, quizá demasiadas otras, pide sentir, que te maten de palabra, ser de ti y nunca sólo tuya.
Tanto caminar lo vasto, lo infinito. Tantas ganas de finisterre, de llegar no sé a qué parte de no sé qué lado. Para ver que la primavera está llena de frío y mi corazón permanece en blanco. A la espera de alguna explosión de calor, algo que lo vuelva todo rojo.
Convertir los muros en peldaños, las enredaderas en lianas y la infancia en patria. Los cadáveres en un montón de instantes. Los vencidos en un montón de mañanas. Caminar o reventar. Echarle un poco de magia a todo esto.
Una pérdida en cada suspiro. Un peso en cada culpa, en cada remordimiento. Así estoy, cada día más grande y más pequeña. Más llena y más vacía. Estoy que muerdo. Y bien, no quisiera a estas alturas, asustar ni devorar a nadie. Pero le miro y me entra hambre. Y sed. Y miedo.

Dios, pero qué suerte tienen algunos…. Me encanta!!!
me encanta tu blog.. desde hace años..
Olvida el miedo, vas a tropezar de nuevo con él? Muerde y ensánchate. Crece hasta necesitar ser pequeña.
petons
Enric
Rozas la poesía con guijarros de palabras, querida…
Besicos
Soldado en exclusiva para lo que disponga. Guerras o paces 😉
qiue aprovechen tus silencios.
La Primera Guerra fue la de las barricadas, un enfrentamiento bélico muy cansino. Pásate a la Segunda, o declárate la paz, pero sigue escribiendo tan bien.
Llego aquí, a través de Belén, y tu blog me ha encantado.
Enhorabuena.
mmmm… muerde, muerde!!! y llenate de rojo…
Te he descubierto recientemente y has conseguido otro fan.
Me encanta tu forma de escribir.
no se porqué pensé en esa frase recurrida de la amante canibal…