qué regalar un mes con erre

De regalo metería mis manos hasta lo más hondo de mis bolsillos. Desabrocharía todos mis botones. Y entre entrañas, agujas, sangre, sueños e hilo negro, te cosería al viento todos los versos. Todos los versos.

Si pudiera, te regalaría: un mapa, unas cartas, un tablero de ajedrez (con piezas infinitas). Te regalaría senderos, mar, hogueras, libros usados, zumos, secretos. Te regalaría noches de piano y luna llena. Lluvia suave, sol templado. Te regalaría un cuaderno en blanco, para que escribieras tu filosofía, o para que rozaras sus hojas de vez en cuando. Aunque no seas ni algo consciente de tu capacidad de rellenar los huecos de fuerza, de flexibilidad. De felicidad. Te juro que te regalaría un espejo, hecho con todos los pedazos de mis ojos. Tendría cuidado con las partes que dices que tiritan, las que lloran a veces sólo porque es su manera de sonreír. Lo colgaría en la pared de tu habitación, así verías reflejado qué es lo que existe sólo cuando tú estás.

Aún así no podría regalarte todo lo importante. Lo justo, lo prudente y placentero. La musculatura mental plenamente ejercitada, ni la bomba de diseño por corazón. El punto equidistante entre los cinco sentidos y el fin de los sentidos. Ni el menos común de los caminos comunes. Ni la dosis a ingerir cada mañana para mantenerse vivo. No podría, porque no puedo regalarte lo que dices, lo que haces… Todo eso de lo que ya eres dueño. Sólo puedo desear que abras tus ojos y tengas siempre en ellos la inmensidad del mundo. Y sentir siempre que en una parte diminuta del mosaico estaré yo. Sólo eres, amor, a quien quiero.

0 comentarios en «qué regalar un mes con erre»

  1. Tú eres la que está llena de vida. Sin duda. Sin duda alguna. Tus palabras son diferentes a todas las que escuchamos a diario, son diferentes porque tú las escribes, y por eso mismo parece que tú las inventes también. Por eso tus textos son únicos, y más que únicos, sobrapasan esa línea de la especialidad. Entonces ya no puedo encontrar la definición idónea ni concreta que se merecen tus textos. Tus palabras son, ahora, lo mejor que puedo leer cuando llego a casa o salgo de ella. Sólo así puedo creer que alguien me enseña parte de otro mundo que yo no conozco. Gracias por enseñármelo…

    BeSItOs

  2. uf! mala, siempre me haces resoplar. Yo creo que es rojo pasión del fondo de esta página, que te estimula los sentimientos y los sentidos. Que te dure por mucho tiempo esa pasión, hija que envidia. 🙂

  3. Wenas reina, como siempre, te vas superando, hay un ritmo en tus teclas que hacen que pueda bailar a su son durante meses, en fin, ya tienes un adicto más.

    Un placer, como siempre

  4. ..Tal vez….un dia imaginario……donde la sinceridad, tenga un valor definitivo…..donde la amistad sea prioriatia y complice del cariño……tal vez Mala…..ese dia aprendamos a ser felices.

  5. Estoy seguro de no tienes ni idea de las tormentas que provocas acá adentro.

    De cómo reinas en un dominio de ojos levemente húmedos, de pieles erizadas, de comentarios «sin comentarios», de corazones sobrecogidos.

    Si fuera tú a veces miraría el teclado con vértigo.

    Un beso

  6. hola, me encantan tus textos, te dejé un post hace tiempo pero creo que no le di bien a intro o algo…
    verás, hago con algunos amigos de la facultad una revista de literatura y me gustaria incluir algun texto tuyo proque me parecen geniales… en fin, si no quieres no pasa nada, yo seguiré pasándome pro aquí a leerte.
    mi email es [email protected]
    si accedes, o quieres más información o algo contacta conmigo.
    un saludo.

  7. Yo también quiero abrir los ojos y tener parte de esa inmensidad del mundo… el alma ´crecería y crecería , navegaría por el universo como un río que fluye sin fin….

    Un abrazo contagiado de todas las miradas del mundo…

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